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Los
“cuadros” en la transición en Cuba.
Diosmel Rodríguez
Diciembre 25, 2004
Los funcionarios políticos,
administrativos, militares y todos los que requieran de un
nombramiento o aprobación del aparato partidista, (Partido Comunista)
se denominan por la nomenclatura como “cuadros”. De tal manera que
existieron o existen en Cuba las Escuelas de Formación de Cuadros.
Con el discursar del
tiempo, la filosofía de los cuadros se ha ido mudando, ha influido
la transformación de la economía, dependiente política y
administrativamente de la otrora Unión Soviética y ahora en
combinación cómplice con el mundo empresarial capitalista.
Los cuadros, que de por sí,
son personas capacitadas y bien preparadas hace mucho tiempo
reciclaron su posición ideológica. Muchos comenzaron a prepararse
para el cambio, acumulando todo el capital posible en dólares,
reduciendo al mínimo los gastos y aprovechando al máximo las
prebendas políticas.
También han aprovechado,
su posición en el gobierno, para establecer su red de influencia con
los empresarios extranjeros, quienes les abrirían las puertas de las
negociaciones con las corporaciones, de las que ellos comenzarían a
formar parte dentro de la nueva estructura empresarial y de
inversiones extranjeras capitalistas en Cuba.
Cuadros intermedios
consultados al respecto, tienen bien claro y definido su rol en
estos momentos. Muchos plantean estar recibiendo (sustrayendo) entre
50 y 60 mil dólares al año. Esto, junto a una actitud pasiva y
tolerante para con los demás, los convierten en candidatos
promisorios, tanto del naciente patrimonio empresarial, como de la
nueva nomenclatura política.
Los “cuadros” tienen a su
favor: personalidad y liderazgo en funciones, preparación técnica
profesional, conocimiento y psicología de masas en su radio de
acción, el discurso preciso y un nacionalismo latente. Ellos conocen
su realidad y la comparan con lo sucedido en la URSS, que aunque se
les acuse de mafia y otros males, tienen el control económico y
político de su antigua nación.
Los “cuadros” son parte y
guías del rebaño, nunca lo abandonaron y fueron víctimas y
protagonistas del sacrificio supremo, al menos dentro del mito
social. Siempre estuvieron presentes, tan presentes, que como dijo
el otro, hasta a la hora de su muerte estaban presentes. Mérito que
le otorga la historia, nadie en particular, y que existe por encima
de voluntades algunas.
A una nación resurgiendo
en un Estado de Derecho y todas las libertades públicas, se les hace
imposible la cacería de brujas. Al reconocer las reglas de la
economía de mercado, todos los individuos con capital acumulado, los
van a poner en juego y exigir sus derechos ciudadanos, lo que no
excluye a los “cuadros”.
Sus oponentes, lo s
cuadros de la oposición, tienen sus virtudes, pero carecen de
representatividad social acumulada, forman parte de una larga
cadena de relevos que limita su formación y liderazgo durante la
etapa de lucha. La primera conclusión a tener en cuenta es que, establecer
la infraestructura de una nación no es cosa de juego.
No basta con la intención
y la buena voluntad de hacerlo, se necesita de una cantidad
determinada de poder, que pueda imponerse a la filosofía o “síndrome
del cangrejo” en el grupo opositor. Los cuadros como parte del poder,
siempre seguirán siendo aliados de los cuadros en el poder,
incluyendo a las Fuerzas Armadas, que los protege en su propio cubo
de cangrejos.
La falta de un espacio
político previo, impide la metamorfosis política de las fuerzas
opositoras. Lo que las hace llegar a la transición sin la capacidad
de formar gobierno y lo que es peor, sin liderazgo alguno, que les
posibilite los dos elementos básicos de la lucha política: el poder
de convocatoria y la capacidad movilizativa.
Si a todo esto le
agregamos, la falta de un coherente programa de gobierno, realista
económica y socialmente y que a su vez satisfaga las expectativas de
una gran parte de la población, impone que la única posibilidad de
que algunos elementos de la oposición, tanto interna como externa,
formen parte de un gobierno de transición en Cuba es que, por
conveniencia sean llamados a formar parte de éste, por una Junta de
Gobierno provisional o los Estados Unidos impongan un gobierno
mediatizado y condicionado políticamente, facilitando a sus más
agraciados recibir el salvo conducto para formar parte de ese primer
gobierno.
Los comunistas clásicos
siempre aseveraron, y así me lo hicieron saber en la escuela desde
mi niñez en Cuba, que el socialismo llega al poder mediante las
revoluciones, porque ellos conocen, que son componentes
fundamentales del poder, la fuerza y la arbitrariedad. Es mucho más
fácil someter a los pueblos mediante una dictadura, que someter una
dictadura con las herramientas de la democracia.
Los cuadros en Cuba
existen y están preparados económica y políticamente para el
reciclaje, cómodamente situados ante una oposición desnutrida y sin
proyección alguna y que no constituye parte del problema, entonces
tampoco será parte de la solución.
Los avezados en política
de cómo llegar al poder están desarrollando como estrategia que
puede resultar muy efectiva, la combinación de la disidencia pasiva,
que vive en el seno del poder y la disidencia formal, que hace vida
pública. Siendo así, alguien pudiera decir: nuestro vino es amargo...,
pero es nuestro vino. |