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El PCRO llama a la acción
inmediata para salvar la nación. El Partido Cubano de Renovación Ortodoxa aprovechará este momento idóneo para buscar el apoyo general del pueblo a través de pronunciamientos políticos concretos, asumiendo riesgos y estableciendo liderazgo. Es la hora de hacer propuestas y confrontar al régimen, responsabilizándolo con los graves problemas de todo tipo que acarrea nuestra sociedad. La información oficial sobre el grave estado de salud de Fidel Castro, dada a conocer 31 de julio del 2006, en vez de reanimar las fuerzas opositoras ha creado un letargo en el quehacer de la oposición cubana, que contrasta con la indiferencia con que el pueblo ha tomado tales acontecimientos, a pesar de su importancia y significación política, con lo que se contribuye a una sucesión fácil del poder dictatorial a manos de Raúl Castro. El PCRO asume como un grave error político, que la oposición interna desperdicie las actuales circunstancias de una coyuntura histórica, estableciendo como premisa la calma, la inercia o más bien una conservadora apatía política. Cunado lo estratégicamente correcto sería pasar a una etapa superior de la lucha opositora. No podemos continuar observando como un hombre prácticamente agonizante sigue jugando con el destino de un pueblo entero. No podemos aceptar tranquilamente una sucesión al trono de los Castro, sólo por el temor de no asumir riesgos, debemos empezar por exigir elecciones libres y desde cualquier lugar en que nos encontremos, salir en busca del derecho que nos asiste a los cubanos de elegir a nuestros gobernantes y determinar el modelo político que debe regir el país. Cuba está padeciendo una anorexia política en todos sus sectores, que la hace más vulnerable al continuismo totalitario. El pueblo no cuenta con los mecanismos para canalizar su preocupación o interés por el futuro del país, dando la impresión, que de forma colectiva no le interesa el curso que pueda tomar el destino de la Patria, como si sólo le interesa sobrevivir al presente, sin importarle lo que le pueda deparar el curso de los acontecimientos. La oposición tiene que ser la
encargada de hacer despertar a la población de este letargo político en
que se encuentra, con nuevas expectativas económicas y sociales, para
neutralizar el escapismo como única alternativa y aspiración de la
población en general, pero de la cual la propia oposición debe
convertirse en protagónica, inspirando confianza en los cambios que se
avecinan, y no sacando ventajas para escapar primero, impidiendo con
ello el surgimiento de un liderazgo político representativo, demandante
y comprometido, capaz de encabezar los nuevos designios de la nación.
En esa dirección van dirigidos los pasos del Partido Cubano de
Renovación Ortodoxa, para conquistar el apoyo y reconocimiento de la
población en esta etapa de lucha y riesgo, obviando la estrategia
política de la fruta madura. En estos momentos el gobierno está manipulando la información del estado de salud de Fidel Castro, pero la realidad política es que están adaptando al pueblo a vivir sin él. Están preparando las condiciones para consolidar un gobierno de sucesión que les permita seguir como hasta ahora, gobernado con mano férrea y manteniéndonos a todos bajo un perenne estado de terror. Por todas estas razones el Partido Cubano de Renovación Ortodoxa hace suya la tarea de buscar los mecanismos de representatividad social y política de nuestro pueblo en las circunstancias actuales, a despecho de la posición que asuman los otros actores de la oposición cubana. Sabemos que es algo difícil hacer cambiar los actuales intereses de la población, incluyendo el de los propios opositores, sin los recursos mínimos indispensables. Resultados más positivos dependerían de una estrategia común y de decisiones políticas internas y externas, con voluntades reales y bien definidas, pero con las herramientas que contamos, meteremos mano a la obra de edificar nuestra patria, buscar nuestra propia libertad, no seguir aspirando a la libertad prestada, a libertad ajena, en vez de conquistar nuestra propia libertad. Dado en Santiago de Cuba, a los 19 días del mes de enero del 2006 |
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