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La
Honradez de la Dictadura:
Eduardo R. Chibás- La Gaceta de Victoriano Manteiga
Tampa, junio de 1930
"Los aduladores serviles que rodean siempre a los tiranos, son los
pregoneros a sueldo de sus falsas virtudes.
¡Triste
destino el de estos desventurados, siempre a caza de los favores de su
amo! Seamos compasivos para con ellos que han tenido la desgracia de
nacer con almas de pigmeos, y pasemos a decir nuestra verdad. El placer
que ella nos produce al proclamarla, es la mejor de todas las
recompensas, aunque para sentir estos placeres es menester no tener el
alma encadenada.
Anuncia la
prensa que Gerardo Machado ha renunciado la mitad de su sueldo para
hacer economía, y los periódicos sobornados o amedrentados de Cuba,
aplauden el gesto del Dictador.
A los
ingenuos puede parecerles magnánima esta renuncia de mil pesos mensuales
en instantes de penuria y hambre; pero a los que sabemos que el Tirano
percibe, sólo por concepto de colecturías, trescientos mil pesos de
entrada, esta pose de sacrificado nos hace sonreír.
Los negocios fabulosos e ilícitos realizados por la firma Mestre y
Machado, que controla toda la vida económica de la Nación; las ganancias
enormes de la Compañía Cubana de Electricidad que se ha adueñado de
todas las plantas eléctricas de la Isla, y de la cual Machado es
accionista principal; los millones prestados por el Chase National Bank,
cuyo empleo no se ha podido justificar; son datos demasiado elocuentes
sobre la honorabilidad del actual régimen cubano.
Cosas son éstas que no pueden olvidarse porque el Tirano renuncie a la
suma, miserable para él, de mil pesos al mes, que por otra parte ha sido
compensada con el aumento de doscientos mil pesos para las
consignaciones del Palacio Presidencial.
Este gesto
del Tirano, síntoma de reajuste general, servirá sólo para hacer temblar
a los millares de empleados públicos cuyas familias dependen de su
misérrimo sueldo, los cuales no pueden decretar restricciones de zafra
para ganar a la bolsa.
Cada una
de estas restricciones representó una merma de más de cien millones de
pesos en el valor de las importaciones de Cuba procedentes de los
Estados Unidos, producida por la disminución de la capacidad adquisitiva
de la Isla.
Estas
restricciones, repudiadas por el país entero, se llevaron a cabo contra
viento y marea, porque el Déspota se había aventurado, con un grupo de
amigotes, en una peligrosa jugada de bolsa, y era preciso ganar, aunque
se arruinara el país.
Este
régimen de despotismo, de pauperismo, de malversación, de crímenes de
lesa humanidad, no puede perdurar, pues su continuación significaría la
completa quiebra de la República.
Sólo un
idiota o un malvado dejará de comprender esta verdad. Sólo un idiota o
un malvado puede salir en defensa de un régimen que después de arruinar
el país, después de entregarlo maniatado a la banca extranjera, después
de vender su independencia económica, se dispone a vender también su
independencia política.
Sólo un
idiota o un malvado, puede atacar a los que desde años venimos luchando,
con un desinterés que nadie nos podrá negar, por salvar los restos de la
República. En esta lucha contra el Tirano que oprime nuestro país, hemos
sufrido grandes desengaños y contrariedades, pero hemos conocido también
el goce supremo que sienten los hombres cuando cumplen con su deber." |