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Diosmel Rodríguez Todos los días leo artículos nuevos, relacionados con el caso cubano, cada uno con un punto de vista diferente, pero siempre el contenido es el mismo. La justificación eterna de lo que no se pudo, por la culpa unos o de otros. Una lucha fraticida por el monopolio de la razón. Ataques y contraataques, siempre aludiendo al recurso supremo de la inteligencia, de la que siempre está falto el adversario en cuestión. Otro elemento muy explotado es la adjetivización constante del señor Fidel Castro, junto a la descalificación del sistema por su falta de eficiencia, con unas quejas que más parecen un lamento que nos convierta en víctimas, como si por lástima el mundo insensible nos fuera a resolver el problema. Conozco las dos vertientes de nuestra lucha, la interna y la externa y las dos carecen de los mismos elementos vitales que puedan conducir a la solución de la problemática cubana. Aún hoy, cuando muchos coincidan que la lucha pacífica, el apoyo a la sociedad civil y a la disidencia interna son la estrategia a seguir, en la práctica falta aquella máxima martiana de:” Preocúpate por hacer”. Algo que es doloroso reconocer es que nuestra oposición política interna y externa no ha alcanzado la capacidad de formar gobierno, a partir de un proceso ordenado de transición, ya que el mismo gobierno imperante en estos momentos se las ha arreglado para que nuestra oposición carezca de contenido y base social y nos hemos dejado arrastrar ingenuamente hacia ese destino eludiendo la responsabilidad que implica hacerlo. Muchos nos molestamos porque las organizaciones internacionales cooperan y respaldan instituciones cubanas de carácter gubernamental, sin embargo no nos preocupamos por cumplir los procedimientos y requerimientos para tener nuestras propias instituciones democráticas no oficialistas. Los espacios de discusión y debate sobre los derechos humanos en Ginebra unos están ocupados por gobiernos participantes y los otros por las ONG (Organizaciones no Gubernamentales) y en ambos foro, no estamos oficialmente representados. Esto impide que instituciones homólogas del resto del mundo nos puedan apoyar, si carecemos de proyectos independientes que requieran de su cooperación, a falto de ellos, patrocinan los presentados por el gobierno cubano que si cumplen los procedimientos. Hasta la fecha no he visto un programa serio y alternativo que contemple la actual situación cubana, a no ser la retórica de siempre, con conceptos abstractos sobre libertad, democracia y un Estado de Derecho, sin presentar los mecanismos necesarios para implementarlos, a no ser los pedidos absurdos de siempre, elecciones libres, a quien no tiene necesidad de negociar el poder, porque olvidamos que para negociar, se necesita como condición indispensable que haya igualdad de poderes entre las partes pugnantes o una evidente superioridad por parte de quien lo exige. Lo expresado en el párrafo anterior descalifica la tesis del diálogo como alternativa, la incapacidad de igualar al menos la fuerza del poder descalifica también el uso de la violencia como alternativa. Entonces si partimos de estas dos realidades, dónde centraremos nuestra estrategia. En hacer lo que el gobierno cubano no ha podido hacer en tantos años, presentar una alternativa de gobierno, que responda a los intereses del pueblo, no donde el pueblo responda los intereses del gobierno. Sé que los más ilusos se estarán preguntando, ¿cómo presentar una alternativa de gobierno en un país donde la oposición política está prohibida? Como si el que escribe esto no lo supiera y lo haya contemplado, pero sin pecar de autosuficiente, ahí es donde debe centrarse la inteligencia de la estrategia, reconocer las condiciones existentes a la hora de desarrollar el plan. Cómo se logra esto, implementando una estructura paralela, desconociendo la autoridad moral y jurídica del gobierno imperante, implementando un liderazgo político a partir de una proyección social, no a base de coacción y manipulación de las masas para seguir al líder. Para esto es necesario una identificación de las fuerzas del cambio con los problemas sociales, convirtiéndolas en sus representantes, presentando alternativas de solución, sin recurrir al discurso vacío y la retórica y teniendo en cuenta desde ya, a todos los factores y elementos sociales como parte de un mismo pueblo, sin exclusiones ni marginaciones. El Ministro de Cultura de Cuba, Armando Hart dijo en México, que la “Revolución” no tenía para donde caerse. No desconociendo esa realidad, tenemos que buscar a toda costa esa alternativa. Nuestra incipiente Sociedad Civil debe convertirse en la promotora de nuestros futuros ministerios y su nuclearización municipal y provincial debe ser el preámbulo administrativo de esas instancias. Pero para eso se necesita emplear recursos que potencien el carácter de nuestra oposición, su papel protagónico ante la sociedad, para que deje de inspirar lástima como víctima al fin y asuma el rol que verdaderamente le pertenece, ganándose el respeto y la admiración de todos, para que hasta por los adversarios se les tenga que tener en cuentas. Muchas veces he visto el discurso vendido y comprado de que nuestra oposición ha estado financiada por los Estados Unidos, de ser así, hace muchos años el gobierno de Fidel Castro no existiera. Si de algo ha carecido nuestra oposición es de ayuda en todos los órdenes. Sé que muchos se van a sentir aludidos, pero la expresión suprema de la resistencia interna la constituyen los presos políticos y qué persona u organización alguna puede decir que ha logrado mantener una ayuda consustancial y sistemática a nuestros hermanos en prisión y mucho menos a sus familiares. De igual modo se han visto afectados por falta de recursos proyectos genuinos de independencia como las cooperativas agropecuarias, las bibliotecas públicas y los proyectos civilistas como los Colegios Médicos, de Pedagogos, de Ingenieros y Arquitectos, Economistas, etc. Un día como hoy no puedo dejar de referirme a un documento que se encuentra de moda, “La Patria es de Todos”. Si bien no deja de ser un documento crítico al proceder histórico del gobierno cubano y sus secuelas de errores. Solo hace identificar al igual que lo hace el gobierno y como ellos mismos reconocen los problemas, pero tampoco brinda un programa alternativo de soluciones, así que somos nosotros los cubanos de aquí y de allá los que tenemos que coger al toro por los cuernos y dejarnos de tantas justificaciones y empezar a hacer cambiar las cosas, que sí se puede. Alguien dijo que Martí se suicidó al verse ante un mundo de contradicciones entre sus propios compatriotas, de ser cierto al menos tuvo la fuerza moral para hacerlo, pues hoy tenemos menos riesgos si emprendemos una campaña por el derecho de volver a nuestra Patria y muchos no están dispuesto a correrlo. Entonces nos pasamos la vida rezongando desde aquí, cuestionando a unos y a otros, con la Patria Incorporada. Este foro de discusiones y
contradicciones no es más que la antesala de nuestro futuro spetrum
político, lo que irá mejorando nuestra cultura democrática, considerando
como derecho supremo del individuo el defender su verdad, aún estando
equivocado. Sobre este artículo, más que consideraciones y
justificaciones espero que si alguien se refiere a él, lo haga con
propuestas concretas y objetivas, en las que todos podamos participar.
De lo contrario sería volver a perder el tiempo, sin verdaderamente
preocuparnos por los que tenemos que hacer. |
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