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¿A qué se le llama embargo
norteamericano?
Diosmel Rodríguez
La decisión del gobierno
norteamericano de imponer un embargo comercial y financiero al gobierno
de Fidel Castro, tiene sus orígenes en la confiscación de propiedades a
ciudadanos norteamericanos, sin que mediara pago o compensación alguna
al comienzo del llamado proceso revolucionario en la República de Cuba.
El impacto de tal medida se hizo
sentir de inmediato, cuando se acabaron las reservas existentes en el
país, principalmente de víveres y avituallamientos. Recordemos que con
el proceso de intervención pasaron a manos del Estado todos los
almacenes y las grandes tiendas de distribución y ventas y con ello una
nueva política de precios que generó un sinnúmero de nuevos
consumidores.
La creación de miles de empleos
nuevos en la agricultura, la industria, la administración pública y los
servicios y un enorme ejército, aumentó considerablemente el poder
adquisitivo. Por tanto, los bienes y servicios no pudieron enfrentar la
demanda.
Cuando el embargo podía comenzar a
surtir efecto, como mecanismo de presión contra el régimen castrista,
llegó la llamada “ayuda desinteresada” de la Unión Soviética, que en su
preludio dio origen a aquel argot popular: “Dice
Nikita
Khrushchev
(se pronunciaba Cruchó)
que se dejen de fandango, que vayan comiendo mango hasta que llegue el
arroz”
Con la sovietización de la sociedad
cubana, se intentó imponer su cultura: arte, televisión y cine, el
idioma, los nombres personales, su tecnología y también la culinaria. En
la cocina cubana lo que más alarmó y llamó la atención fue la carne rusa
enlatada.
Para analizar el embargo
norteamericano a Cuba hay que circunscribirse a cada etapa, ya que el
proceso cubano ha sido muy largo y cada período ha tenido sus
características específicas.
Superada la crisis económica severa
de los primeros momentos, a la que hicimos referencia al principio y que
dio origen a la libreta de racionamiento, el gobierno cubano se sintió
protegido por la URSS y convirtió el embargo en un bloqueo de acción
invertida, o sea un aislamiento total con los Estados Unidos.
La política oficial creó una
cultura de simulación, obligando a los ciudadanos a considerar a la
Unión Soviética y todo lo relacionado con ella era bueno. Dentro del
concepto de buenos caían los países socialistas y los que mantenían una
postura hostil contra los Estados Unidos. Todo lo americano era malo,
incluyendo a los países capitalistas, principalmente los desarrollados
que podían influir en la política mundial.
Durante todo este largo período de
consolidación política con el apoyo de la URSS, el embargo
norteamericano tenía poca importancia propagandística, era sólo un
pretexto a la hora de mostrar el rostro del enemigo, por lo demás tenía
poca importancia, ya que toda la esperanza popular el régimen la había
proyectado hacia un sistema político, social y económicamente superior,
entonces era contraproducente hacer análisis de daños y perjuicios,
responsabilizando al embargo, bajo esas circunstancias.
A pesar de toda esta campaña de
descrédito contra los países capitalistas, el gobierno cubano supo jugar
muy bien el papel de la doble moral, públicamente criticaba su sistema
capitalista, calificándolo de cruel e inhumano y por el otro lado se
apoyaba en sus bondades y debilidades, el comercio.
Bajo esta prerrogativa desarrolló
todo un programa para romper el bloqueo, como ellos suelen llamar, a las
restricciones o sanciones económicas y financieras impuestas por los
Estados Unidos.
El programa contemplaba una serie
de mediadas estratégicas, muchas a partir de las características
económicas esenciales de los sistemas que se le oponían, la libre
empresa y los intereses del mercado. Así surgieron miles de
corporaciones financiadas por capital cubano, para establecerse como
agencias de viajes, accionistas mayoritarios en firmas extranjeras, en
varias partes del mundo y de esta forma poder comprar en el exterior
todo lo posible, lo que provocó la deuda externa de Cuba, hoy entre las
mayores del mundo en su contexto proporcional (Léase en otros trabajos
el monto de la deuda externa cubana)
Las regulaciones del embargo
prohibían la comercialización directa de empresas norteamericanas con el
gobierno cubano. Sin embargo por años las subsidiarias norteamericanas
seguían haciendo operaciones comerciales, así entraron en Cuba los
automóviles y camiones Dodge, Chevrolet y Ford procedentes de Argentina,
cargamento que hasta la fecha forman parte de la deuda con ese país.
La celebración del Primer Congreso
del Partido Comunista de Cuba en 1975, establece una plataforma
programática para la nación, tanto política como económica. Dando una
aparente institucionalización al país en 1976 con una nueva
constitución, la instauración del Poder Popular y una nueva división
política administrativa. Todas estas medidas, en medio de cierta
recuperación económica, hicieron pensar al gobierno que era el momento
preciso para mover algunas piezas en materia de política internacional.
Entre las acciones a tomar estaba
quebrar la unidad monolítica de la comunidad cubana en el exterior, a
partir de uno de los principios básicos del totalitarismo, los intereses
creados. Así se implementan los viajes de la Comunidad a Cuba, que entre
sus objetivos perseguía, además de aprovecharse de su participación
económica, decantar la posición del exilio y por tanto su división, para
contrarrestar su fuerza con el ataque y desgaste entre sí.
Si observa el comportamiento de
todas las acciones enumeradas arriba en su forma individual y de
conjunto, llegará a la conclusión que todas, de una forma u otra
modifican o actúan sobre la condición del embargo. También era un marco
propicio para desvirtuar la atención de la participación cubana en las
guerras del Africa, ya que permitir la entrada de cubanos exiliados al
país, era un hecho sin precedentes, que tocaba muy de cerca a la
comunidad cubana, tanto de dentro como de la diáspora.
La relación comercial con los
países socialistas y la Unión Soviética, bajo la administración
política y estratégica del CAME, elimina todos los efectos técnicos del
embargo americano como mecanismo de presión económica. Recuerden que el
CAME establecía la prioridad productiva bajo la cual tenían que
desarrollar sus economías los países miembros y así garantizar el
intercambio económico con el resto de los participantes.
Cuba quedaba responsabilizada con
la producción de azúcar y níquel, mientras otros como Bulgaria, debían
garantizar el suministro agrícola y la URSS maquinarias, herramientas
y tecnología.
El acuerdo comercial con la URSS
establecía precios deslizantes para el azúcar, según reconoció el propio
Fidel Castro. Los precios deslizantes contemplaban el pago del azúcar en
el mismo por ciento que se acrecentaran los precios en el mercado
internacional. Este mecanismo de pago llegó a fijar precios en el azúcar
cubano hasta de 800 dólares la tonelada.
Los precios preferenciales para el
azúcar cubano y el convenio tripartito con Venezuela le permitió a Cuba
importar más petróleo, que el necesario para el consumo nacional.
Entonces se comenzó a realizar lo que se llamó la renegociación del
petróleo, vendiendo el presunto sobrante en el área del Caribe y
Centroamérica, convirtiendo a Cuba en un destacado exportador de
petróleo en la región, estableciendo acuerdos comerciales y fijando
precios a veces más bajos que en el mercado mundial, fuera de las
regulaciones de la OPEP.
Una etapa importante de análisis
constituye la realidad cubana a partir del llamado derrumbe del campo
socialista y la Unión Soviética. Todo parecía indicar que sería
imposible la reconversión tecnológica del país, dependiente
absolutamente de los llamados países de Europa del Este y la URSS.
Otro aspecto importante a analizar
es el suministro de petróleo, a pesar de los dramáticos cambios y la
crisis que se estaba afrontando, la URSS mantuvo el acuerdo petrolero
establecido a través de Venezuela, pagado por los servicios
territoriales de la base de espionaje electrónico, conocida como la Base
de Lourdes. Con la llegada de Hugo Chávez al poder se facilitó un
suministro más estable, que pudo incluir cantidades tal vez malamente
cuantificadas, que alivianó la crisis inicial del llamado “Periodo
Especial”.
Con la desaparición del liderazgo
comunista y sus personajes representativos a nivel mundial, la izquierda
pierde su sostén económico y punto de referencia. Después de un primer
momento incierto, acoge la figura de Fidel Castro como estandarte de
lucha y con ello su causa. La causa que él supuestamente representa, la
lucha contra el imperialismo norteamericano, con una resistencia estoica
al frente de su pueblo. Entonces se toma el asunto del embargo como
justificación, de una causa justa que defiende.
Cuba, que en su misión de no
desarrollar su economía interna, por temor a perder el control político,
se ha hecho dependiente de un mercado de importación de todos sus
productos básicos, incluyendo los alimentos.
La existencia de esta posibilidad
de mercado, despierta el interés de un sector muy importante, el sector
empresarial americano, interesado en ocupar ese mercado cubano, que
primero perteneció a la URSS y su campo socialista y luego pasó a manos
de otros intereses incluyendo la China.
Aquí se conjuga un papel muy
interesante, los intereses económicos por un lado y la aparente noble
causa de la que hablamos antes, defendida por elementos izquierdistoides
de la sociedad norteamericana, formando coro con sus acólitos a nivel
mundial, a través de sus mecanismos de propaganda muy bien establecidos
y los otros, considerados por algunos de derecha, moviendo sus poderes
en la Cámara de Representantes y el Congreso de los Estados Unidos para
suspender el embargo.
El embargo económico y financiero
de los Estados Unidos contra el gobierno cubano, por un problema de
interés, siempre se ha denominado con una sola expresión “El Embargo”,
ya que el embargo económico a Fidel Castro nunca le ha preocupado, por
todas las razones antes expresadas y que son de todos bien conocidas,
finalizando con la compra directa de productos norteamericanos.
Lo importante para varias de las
partes implicadas en este problema es el embargo financiero, para Fidel
Castro además del triunfo político, le otorga una cantidad de dinero en
créditos, que ya nunca va a pagar. Para los granjeros y empresarios
relacionados con la venta a Cuba, recibirían el pago inmediato de sus
producciones por parte de la banca privada.
La tercera parte importante
implicada en este rejuego, serían las entidades financieras, que
tendrían el respaldo del seguro federal en caso de que no se pudiera
lograr el pago por parte del gobierno cubano. Pero lo que más le
interesa, a ciertos personajes de negocios estadounidenses, es asegurar
una buena deuda con Cuba, que comprometa su futuro económico, ante los
grandes intereses del poder económico de los Estados Unidos.
Los cubanos queremos y necesitamos
un cambio urgente en nuestro país, tenemos las posibilidades reales para
lograrlo a corto plazo, entonces no tenemos necesidad de embaucarnos,
con ciertos proyectos como estos financiamientos a partir del mal
llamado levantamiento del embargo, que van a coartar nuestra futura
libertad e independencia como país.
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