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Editorial: Conmemorando Nuestro Aniversario. En esta fecha del 24 de febrero, de tanta coincidencia histórica para nuestro Partido de Renovación Ortodoxa, queremos sentar las bases de nuestra lucha. Sí creemos, en la toma del poder como gobierno, una condición necesaria para llevar a cabo las transformaciones que garanticen la independencia política ciudadana, con pleno ejercicio de los derechos económicos y sociales. La situación que actualmente vive nuestro país, compromete la continuidad de los males históricos que azotan nuestra patria. Por tanto es responsabilidad del Partido Cubano de Renovación Ortodoxa enarbolar la bandera de la "Vergüenza y la Dignidad" y comenzar desde ya, con las estructuras de su programa de gobierno. El PCRO tiene la misión de llevar adelante una estrategia política inteligente y mesurada de concordia nacional, basada en la experiencia y conciencia social de nuestra nación, evitando copiar estereotipos de estructuras políticas de otras naciones que no se ajusten a nuestra idiosincrasia, que como una cultura social ha surgido por evolución genética en el sacrificio y la lucha por la supervivencia como nación. Como acción inmediata asumimos con responsabilidad el momento histórico que nos ha tocado vivir, no rehusamos los riesgos y los sacrificios que nos cueste luchar por un mejoramiento humano, donde la opresión y la represión del régimen deben constituir los principales incentivos para defender la causa que representamos. La cárcel no puede constituir un elemento de intimidación, sino no una estrategia de lucha, en nuestro esfuerzo por saturar la capacidad represiva del actual gobierno y un gesto moral de voluntad y entrega por nuestros ideales, que siempre será menor que nuestro juramento nacional de que: …”morir por la Patria es vivir”. Sabemos que se necesita de una verdadera voluntad para superar los males morales que tantos años de corrupción nos han legado. Tenemos -empezando por nosotros mismos- que restaurar nuestra dignidad nacional, la lucha por la Vergüenza y Dignidad debe ser tarea de orden como juramento político ante nuestra Gran Nación. Sería inmoral nuestra lucha, si en ella ponemos nuestras ambiciones personales y no hacemos de nuestra causa una razón de entrega al servicio de la Patria, sin más intención que servirle como madre y patrona de todos nuestros hermanos, si en lo de cubano, llevamos esa condición. Librémonos de una vez y por todas, de la falacia y la retórica de llevar la Patria Incorporada para lucrar con ella, hagamos realidad nuestros principios y hoy en este día de meditación política en que nos encontramos reunidos, confesémonos con nuestra conciencia y superemos cualquier pensamiento que ponga en riesgo nuestra dignidad. La Patria nos necesita en estos momentos, abramos o cedamos el paso, pero sigamos adelante, que el esfuerzo de hoy será bien remunerado, con el gozo de la justicia social que habremos sabido conquistar.
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