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LA CIUDAD QUE SE MUERE !
POR:
ROSA MARIA MONTOYA HERRERO
SANTIAGO
DE CUBA, septiembre, 2004
Santiago de Cuba, la ciudad más caribeña de la Nación,
aquí como en un crisol, se mezclaron las razas y las
culturas más que en ninguna otra región del país. Bajo
esa fusión de razas y culturas se celebran cada año los
famosos carnavales de Santiago de Cuba.
Sus
ciudadanos desde mucho antes se comienzan a preparar
económicamente para tan trascendental ocasión, puesto
que año tras año aumentan los precios de lo que se puede
comprar, mientras las finanzas del criollo en la
provincia disminuyen. Sin embargo paradójicamente se
ponen en función de las fiestas, a pesar sus necesidades
y vicisitudes.
Nuestros
carnavales, indudablemente ricos en tradiciones, se
convierten en los primeros del país, las calles de la
indómita ciudad se llenan, las gentes se agrupan por
barrios, sexo, edades y hasta por sus diferentes matices
profesionales hasta políticos, pero parece reinar un
ambiente de una felicidad momentánea, olvidando los
tiempo tan duros que vivimos.
Sin
embargo la aparente alegría no puede ocultar la
violencia que se genera en esos días, con el aumento en
la ingestión de alcohol y el uso de drogas. Las bandas
juveniles aprovechan las fiestas para sus ajustes de
cuentas.
Muchos
siempre recuerdan a Santiago por sus fiestas, sus gentes.
De hecho fue apodada la Ciudad Héroe, pero detrás de
todas esas tradiciones y hospitalidad vive un ciudadano
común y corriente, con el más alto índice de desempleo
del país. El nivel de vida del santiaguero esta por
debajo de sus coterráneos que viven en el occidente y
centro del país.
La economía
del Municipio Santiago de Cuba no es nada halagüeña,
comenzó con el desarrollo de la Industria Minera, luego
centró su economía en la producción cafetalera,
azucarera y hasta frutícola, devenidas todas en
verdaderos fracasos.
A pesar
que poseer una infraestructura de salud que cuenta con
11 hospitales, 17 policlínicas y 325 médicos de la
familia, (posta médica) Santiago de Cuba ha resultado
ser la provincia con más enfermos de SIDA (VIH) a nivel
nacional y con sistemáticos brotes de enfermedades
venerias, hepatitis, dengue, etc.
La
expectativa de vida del santiaguero, según cifras
oficiales es de 67 años, para una generación que ya
sobrepasaba los veinte años al triunfo de la Revolución.
Con una tasa de natalidad de 13. 76 y una de mortalidad
sin poder verificar de 9.1 Santiago de Cuba bien podría
llamarse-con todos estos datos- la Ciudad que se Muere.