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CAMBIAR DE AMO NO ES SER LIBRE
por: Bernardo Pestano
Miami, Febrero 2003
La
libertad e independencia plena es lo único que debíamos recibir a cambio
de más de cuatro décadas de privaciones, sufrimientos, persecuciones,
fusilamientos, cárceles, falta de libertades individuales. Viviendo sin
motivación alguna, además de un exilio para muchos que se vieron
obligados a dejarlo todo, incluyendo sus seres más queridos.
La gran
mayoría de nuestro padeció las frustraciones, de no poder hacer uso de
la ley y la razón, porque sus derechos dejaron de existir, pero ahora en
que se avecinan nuevos tiempos, sin estar medianamente estructurados,
corremos el riesgo de volver a no ser libres.
Debe
concebirse el ordenamiento del país bajo un gobierno provisional, al
cual desde ya hay que marcarle término, monitoreado por una sociedad
civil, que en la práctica exista y que se ponga en funciones. Si no
somos capaces de lograr un consenso lógico y aceptado por la mayoría de
los cubanos dentro y fuera de la isla, la libertad no existe.
Generalmente nos enfrentamos al síndrome del “cubo de cangrejos”
Señores todo eso es simple y poco preocupante, si nos convertimos en
creadores no en detractores. Si le preguntamos al profeta nos
respondería de inmediato con esta frase: “No se olviden que somos
cubanos y eso será la salvación” Yo por mi parte diría, que podemos
prescindir de mucho, pero nunca de nuestra gente.
Cubanos
todos, hermanos de lucha y privaciones, no olviden que en Cuba además de
la Habana existe una agroindustria cañera y pecuaria; un turismo en
proceso de crecimiento, así como otras industrias pesadas y ligeras. Un
mercado cautivo deseoso de abastecimiento y que existen formas sencillas
y democráticas que nos permitirán desarrollar, si nos despojamos de
ambiciones desmedidas que a nada conducen.
Necesitamos la tranquilidad y confianza necesaria para establecer de
inmediato un orden institucional, amparado por decretos y leyes en cada
caso. La historia es una sucesión de hechos. Pensemos que al producirse
un cambio habrá que enfrentar reacciones lógicas del ser humano, se
apoderará junto con la alegría la inquietud. Vendrá la inseguridad
momentánea y sin razón. Es momento de calma y de tranquilidad
espiritual. Es necesario enseñar lo mejor de cada quien y eso debe estar
garantizado entre nosotros.
El país
al fin en mano de cubanos honestos y por siempre; será fácil de ordenar.
Hacer que impere el orden y el respeto. Usar la estructura existente y
mantener en funcionamiento todo lo que este en proceso. La privatización
de veras, la oferta y la demanda, la conducta intachable, porque es
negocio no pasarnos de vivos. Todos corremos el riesgo de una
equivocación; es preferible equivocarse tratando de hacer algo que
mantenernos estáticos. Compartamos los puntos de vista y adelantemos en
el ordenamiento. Con eso vamos a conseguir que la transición dure lo
menos posible y alcancemos en el mediano plazo funcionar normalmente y
de común acuerdo.
No
olviden que tenemos derecho a tener derechos. Cuidar nuestras
instituciones y preparar nuestro país para el gran evento que no es otro
que insertarnos en el desarrollo y formar parte del concierto de
naciones libres y soberanas. La condición de isla nos garantiza que
podemos abrir y también cerrar la puerta a nuestra conveniencia, siempre
en virtud de la razón y la justicia verdadera.
Luchemos por instaurar las instituciones, gobernar bajo el consenso de
una pujante sociedad civil, no alimentemos caudillos, no importa sui
buena intención, su credo o colar de su piel, cambiar de amo no es ser
libre, necesitamos ser libre y tenemos ahora la oportunidad de serlo, de
lo contrario seguiremos arrastrando el dolor que por años acumula el
corazón de la Patria. |