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Eduardo
R. Chibás:
Su último discurso el 5 de agosto de 1951.
Hace
cinco siglos el Tribunal de la Inquisición le gritaba a Galileo:
¡Mentiroso! y Engañador!¡Presenta las pruebas de que la tierra se mueve
alrededor del Sol!
Galileo no pudo presentar las pruebas físicas del hecho evidente, y fue
condenado, pero siguió repitiendo, firme en su convicción moral: "¡Pero
se mueve!" "¡Pero se mueve!"
Hace
cinco años acusé al Ministro de Educación José Manuel Alemán, de robar
los dineros del material y el desayuno escolar y de estar fomentando en
Miami un imperio de propiedades e
inmuebles.
El Ministro Alemán y todos sus corifeos atronaron el espacio gritando:
¡Mentiroso!
¡Calumniador! ¡Presenta las pruebas! Yo no pude presentar las pruebas
físicas de que se estaban robando el dinero del Tesoro Nacional, pero
seguí repitiendo, firme en mi convicción moral: ¡Se lo roban! ¡Se lo
roban!
Ahora
acuso al Gobierno de Carlos Prío de ser el más corrompido de cuantos ha
tenido la República hasta el presente y a su Ministro de Educación,
Sánchez Arango, --que ha sustituido
el BAGA
por el ASA-- de robarse los dineros del material y el desayuno escolar y
de realizar grandes inversiones en Guatemala y otras Repúblicas de la
América Central al no permitirle el
Gobierno
de Washington entrar en los Estados Unidos por sus antecedentes
comunistas.
El
domingo pasado, desde esta misma tribuna de orientación y combate,
presenté al pueblo,
pruebas
irrefutables de la enorme corrupción del régimen de Prío: fotografías de
escuelas y hospitales en la miseria, contrastando con las fincas y
palacetes ostentosos de gobernantes que hace poco vivían en la pobreza.
Sin embargo; a pesar de las continuas depredaciones del Machadato,
Batista, Grau San Martín y Carlos Prío no han conseguido embotar la
sensibilidad moral del pueblo cubano, lo que habla muy alto de la
firmeza de sus virtudes, mis palabras del pasado domingo no tuvieron la
resonancia que la grave situación requería. Cuba necesita despertar.
Pero mi aldabonazo no fue, quizás, lo suficiente fuerte. Seguiremos
llamando a la conciencia del pueblo cubano.
Por
su posición geográfica, la riqueza de su suelo y la inteligencia natural
de sus habitantes,
Cuba tiene
reservado en la historia un grandioso destino, pero debe realizarlo.
Otros pueblos asentados en islas que no gozan de situación tan
privilegiada como nuestra patria, han desempeñado en la Historia un
papel de preeminencia singular. En cambio, Cuba ha visto frustrado su
destino histórico, hasta ahora, por la corrupción y ceguera de sus
gobernantes, cuyo pensamiento --salvo excepciones-- ha volado siempre a
ras de tierra.
La
feliz conjunción de factores naturales tan propicios a un gran destino,
unido a la alta calidad de nuestro pueblo, sólo espera la gestión
honrada y capaz de un equipo gobernante que esté a la altura de su
misión histórica. Ese equipo no puede ser el del Gobierno actual,
corrompido hasta la médula, aunque se disfrace de nuevos rumbos para
encubrir sus robos, sus contrabandos y desvergüenza. Ni la falsa
oposición de Batista, que alienta el regreso de los coroneles, el
palmacristi, la goma y el plan de fuga, con la taimada ayuda del
comunismo internacional. Ni tampoco el grupo de despechados que siguen
al ex-Presidente Grau. El único equipo gobernante capaz de salvar a Cuba
es el del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxos), con su línea
antipactista de la independencia política, que no admite transacciones
ni componendas.
¡Compañeros de la Ortodoxia, adelante! ¡Por la independencia
económica, la libertad política y la justicia social! ¡A barrer a los
ladrones del gobierno! ¡Vergüenza contra dinero!
¡Pueblo de
Cuba, levántate y anda! ¡Pueblo cubano, despierta!
¡Este
es el último aldabonazo!
Transcripción realizada por:
Raúl Chibás, Julio 31 de 1982
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